SUS COMIENZOS Y SUS FINALES

Los Radioparlanchines nacen como rama dentro de la columna vertebral del grupo SKS (Kromosomos), un afluente en dirección opuesta que chocaba de frente ante todo lo servido en distintos medios de comunicación. Mezclando lo novedoso con la antigua filosofía de los Kromosomos, ya implantada desde sus comienzos, Los Radioparlanchines ajustó una similar fórmula a la anterior que cuajó enseguida a la audiencia, gracias a un ajuste en la proporción de sus elementos.

Dicho de otra forma, Los Radioparlanchines era hacer las cosas como tenían que hacerse, pero… ¡a lo bestia! Sin pelos en la lengua.

Esta nueva versión del grupo SKS, vino de una doble emisión de Somos Kromosomos en dos importantes emisoras de la comunidad. En Radio Enlace comenzó con gran fuerza, para de esa manera aprovechar el carrerón en RCH Radio, que fue recibido con gran aceptación y que solamente fue frenado por problemas internos de la emisora, dando lugar a su desaparición.

De esa manera, Los Radioparlanchines continuaron en Radio Enlace sacando jugo a las noticias más insólitas, vertiendo comentarios agonizantes y llenos de risas ante las distintas notas de prensa que se iban encontrando por Internet, y por supuesto con un chorrito extra en forma de botellita roja y chiquitita… La mala leche.


Freak Cow & RP en Expocomic '99 (Palacio de los Deportes. Madrid)

Los tres componentes iniciales eran el Dioni, el Señor Miyagi y el Gallo Claudio. Este último, por razones obviamente estúpidas (ustedes qué coño sabrán de la obviedad de esto, pero bueno) abandonó el programa tras un monumental cabreo, y es que, en Los Radioparlanchines ya se nos pegaba el acento, y ¡cómo se notó, oigan!

Después de un par de años o tres reponiéndose de una gripe aviar del carajo, regresó. Pero antes de aquello ocurrieron otras muchas cosas, como el nacimiento de nuevos seres. La Increíble Silvia, Eli y el Profesor Shorofsky, dando una de las numerosas transformaciones que ha ido sufriendo el programa en su extraña trayectoria.

Casi de forma simultánea, y no hecho a propósito aunque lo pareciera, coincidieron casi el regreso del Gallo Claudio con la marcha del señor Dioni, aproximadamente en el 2004, no recuerdo la fecha. Como aquí, en el juego este de la radio, no nos pagan sino que tenemos que pagar nosotros, las dificultades económicas, personales o de carácter laboral se nos iban presentando constantemente en tarrinas grandes de tres o cuatro kilos, hasta que el colesterol de nuestra paciencia comenzaba a espesarse. De esa manera llegó poco a poco la descoordinación y en otras ocasiones la ausencia aleatoria de algunos miembros del programa, dependiendo de la semana.

Ya en los últimos meses de existencia, Los Radioparlanchines fueron emitiendo a la semana una media de 2 programas o 3. Semana si y dos no, dos semanas sí y una no, una si y otra no, dos sí y dos no…

Nos encontrábamos con un problema que muchos no queríamos reconocer, pero que era cierto. Los Radioparlanchines se estaban apagando, y encima no éramos capaces de mantener al oyente contento con las emisiones, ya que una persona que sintoniza y no recibe su merecido (y no me refiero a una paliza ni nada, que conste) acaba cambiando de emisora o apagando la radio.


Patricia (fan nº 1), Albertín Sobórnez y Los Radioparlanchines

A principios de marzo de 2006, el Señor Miyagi, actual conductor en ese momento del programa desde hacía ya unos 3 o 4 años (quiero recordar), decide hablar con el resto del equipo para comunicarnos una posible marcha de Los Radioparlanchines, debido a su cansancio físico, totalmente comprensible y así lo manifestamos en aquel momento, por los numerosos viajes a la ciudad que debía efectuar. No obstante, los matices de su explicación derivaron en un compromiso de continuidad a través de otro medio, dando opción a reunirnos todos en Radio Enlace algún sabadete que otro.

El otro medio al que nos referimos se trataba de un estudio alternativo de grabación con otros colaboradores, siguiendo una similar dinámica, pero sin salir de casa como quién dice, usando como soporte de audio el mp3 y de esa manera conectar a través de Internet con Radio Enlace y emitirse el programa en diferido. Después de esa preciosa explicación, y delante de unos parlanchines algo entristecidos, no se supo absolutamente nada más de él. Se emitió una recopilación de los mejores momentos, o algo así, y ya está.

Si hubo unas pocas palabras, algo vagas, con él. En ningún momento, dentro de las escasas conversaciones que mantuvimos con el señor Miyagi, a través de un medio tan escurridizo como el correo electrónico o el Chat, nos mantuvo la idea de continuar con el programa de una forma asegurada, ni nos ofreció hacernos con los mandos de la cabina de la nave con la finalidad de salvar nuestra hora y media de radio y que no se la llevara otro proyecto en espera (dato que nuestro amigo conocía de sobra), todo esto después de mantenerse durante semanas sin enviar un solo archivo a la emisora, no sabemos aún si por aburrimiento, por dejar que se desangre la bestia o por no dejarnos comer de su pastel a nadie.

Gracias a las conversaciones que mantuvimos el colectivo SKS con la directiva de Radio Enlace, y a la precaución del señor Dioni en observar todos los movimientos que se estaban produciendo, Los Radioparlanchines desaparecieron para siempre de Radio Enlace, pero con opción a continuar en forma de nuevo programa: COSMOPELOTAS, haciendo realidad los sueños de muchos Kromosomáticos...

Madrid, 10 de abril de 2006.